¿Hacia dónde se encaminan los operadores petroleros del futuro?

Mientras que en los años setentas y ochentas, existía la creencia generalizada de que en pocos años se alcanzaría el máximo de producción petrolera y posteriormente se tendría un menor abasto de petróleo, en los comienzos de este siglo la industria energética ha experimentado diversos eventos que ponen en tela de juicio la continuidad de la teoría del “pico de aceite”, conocido en la industria como “peak oil” o “teoría del pico de Hubbert”.

La teoría del peak oil fue desarrollada por M. King Hubbert en 1956 a través del uso de modelos estadísticos que buscaban predecir el momento en que los Estados Unidos alcanzarían su punto máximo de producción y posteriormente iniciaría su declinación.

Lo anterior tuvo implicaciones importantes en materia de políticas públicas que redefinieron la geopolítica de los últimos 30 años, ya que Estados Unidos buscó asegurar fuentes de suministro en el Medio Oriente donde se ubica la mayor reserva de petróleo convencional a nivel global.

Si bien Hubbert fue un visionario de su época, su teoría no previó cambios dramáticos en la tecnología y en los modelos de operación que afectan el factor de recuperación de hidrocarburos y por ende los niveles de reservas explotables económicamente. En los últimos años la industria petrolera ha experimentado cambios revolucionarios en sus modelos de exploración y explotación de yacimientos a través del uso de nuevas tecnologías de interpretación sísmica, así como con el uso extensivo de arquitecturas no convencionales de drene y de fracturamiento, sistemas de explotación inteligentes, tecnologías de recuperación mejorada, entre otros. Si bien lo anterior no afecta el volumen original de petróleo en sitio (es decir, los recursos físicos) sí ha permitido aumentar considerablemente las reservas (es decir, los recursos explotables física y  económicamente). Los casos recientes más palpables de lo anterior son la explotación de los yacimientos de shale, las arenas bituminosas en Canadá o el pre-sal de Brasil.

De hecho, la propia teoría de Hubbert aporta implícitamente los elementos económicos del por qué no es previsible enfrentar un “pico de petróleo” en el futuro cercano. En términos económicos a mayor escasez, el precio del producto tiende a incrementarse, lo cual a su vez propicia la innovación, el desarrollo y la entrada de nuevos jugadores en búsqueda de un beneficio ante un entorno de altos precios.

Durante el período de 1980 a 2012 la producción mundial creció en 37% mientras que las reservas lo hicieron en casi 150%, es decir una relación de 3.9 veces.

Si bien durante el período de 1980 a 2012, el precio del petróleo en dólares constantes de 2012, se incrementó apenas 9% durante el período 2000 a 2012, el precio tuvo un aumento de alrededor de 350% en términos reales, principalmente por un sorprendente crecimiento económico acumulado de China. Es precisamente en este período, cuando se observa la mayor incorporación de reservas.

Lo anterior plantea la interrogante del por qué si existe mayor reserva de petróleo no tenemos menores precios. Tengo la impresión que en el largo plazo los precios tenderán a bajar por una mayor oferta de petróleo y una menor demanda en términosper cápita. En el pasado reciente los precios no bajaron por los retrasos en la entrada en producción de proyectos debido a tiempos de desarrollo mayores a los acostumbrados para proyectos en la industria (i.e., Brasil con sus aguas profundas), por discontinuidades en la producción como en los casos de Irak, Libia, Irán y Venezuela y porque Arabia Saudita ha modulado su oferta vis a vis su capacidad instalada.

En las siguientes dos décadas el mundo, más que enfrentar una situación de incertidumbre en la oferta de hidrocarburos, experimentará una incertidumbre creciente acerca de los niveles de demanda a esperar, lo cual incidirá en la necesidad de transformar estructuralmente los modelos vigentes de las grandes empresas petroleras. Las previsiones de los gobiernos, instituciones, academias y empresas especializadas en energía coinciden acerca de mayores consumos absolutos de energía pero menores niveles relativos de demanda de petróleo, ante políticas más estrictas de protección ambiental y la necesidad de sustituir el petróleo por fuentes de energía más baratas y limpias como el gas y el uso más eficiente de la energía(1). Asimismo, las previsiones coinciden en que el crecimiento dejará de estar en la zona del Atlántico (Estados Unidos y la Unión Europea) y se trasladará hacia el Pacífico (China e India), donde las compañías nacionales de petróleo (national oil companies, NOC´s) tienen un papel y control más preponderante.

De acuerdo a la prospectiva de Exxon Mobil(2), el crecimiento global en la demanda de energía para el 2040 será de 35% con respecto al 2010, impulsado principalmente por los países que no son miembros de la OPEC con un crecimiento de 65% para el mismo período. Si bien el petróleo continuará siendo la primera fuente de energía, el gas se posicionará en segundo lugar ya que éste será un insumo primario para la industria eléctrica y un sustituto del carbón.

Del crecimiento global de energía para los siguientes años, se estima que más de la mitad esté relacionado con la electricidad. De hecho se estima que el crecimiento de la demanda de energía eléctrica sea de 150%(3). El crecimiento de la industria eléctrica es clave para la industria petrolera ya que dicho sector representa alrededor del 40% de la demanda global de gas.

Ante un entorno como el antes descrito, un escenario factible en el largo plazo sería la migración de las empresas petroleras hacia empresas de energía donde se experimente una integración vertical de las compañías productoras de gas y las generadoras de electricidad con la finalidad de mejorar su rentabilidad y asegurar fuentes de suministro a costos competitivos. De hecho, existen varios precedentes donde uno de los más llamativos es el de Petrobras que, además de producir petróleo, también genera electricidad.

Dado que en la actualidad la industria del gas continúa siendo principalmente un mercado regional por los altos costos de transporte, es previsible que esta migración del modelo de empresa petrolera hacia el concepto de empresa de energía se dé principalmente en Norteamérica y China. En Norteamérica existen amplias reservas de gas, un bajo precio del mismo que facilita la sustitución del uso del carbón. De hecho en los Estados Unidos ya existen diversas iniciativas y políticas públicas como el uso de vehículos a base de compresión de gas.(4)

En China la transición podría ser incluso más acelerada que en los Estados Unidos, ya que ésta enfrenta retos muy severos en materia ambiental y no tiene una base instalada de transporte tan dependiente del petróleo como en el caso de los norteamericanos. Cabe destacar que las empresas petroleras chinas hicieron inversiones estratégicas en los Estados Unidos en los yacimientos de shale para obtener acceso a las tecnologías y prácticas de trabajo con la finalidad de exportar dicho know-how para la explotación de sus propios yacimientos de shale.

En síntesis, los altos precios del petróleo, los yacimientos no convencionales de shale y una mayor regulación ambiental, ya generaron un punto de inflexión para la transición del petróleo y el carbón hacia el gas. A largo plazo el principal reto para el desarrollo de la industria del petróleo es la incertidumbre de la demanda. Es previsible que en los próximos años el mundo alcance un pico o plateau de demanda de petróleo, y posteriormente comience su declive por el lado de la demanda y no tanto por limitaciones en la oferta-abasto.

La industria petrolera requiere una nueva narrativa y muy posiblemente ésta se centre en los siguientes años en la búsqueda, por parte de las compañías internacionales del petróleo (IOC´s) y algunas NOC´s (principalmente las chinas), por transformarse de compañías petroleras en empresas de energía con una oferta más diversificada que posiblemente incluya electricidad. Los Estados a través de sus NOC´s controlan el 86% de las reservas de aceite, pero sólo el 53% de las reservas del gas(5). Por lo anterior y por el hecho de menores consumos esperados de petróleo en sus mercados tradicionales (ie., OPEC), las IOC´s se podrían estar jugando su continuidad en el largo plazo si no se transforman a tiempo en empresas de energía donde el gas sea un producto más preponderante dentro su portafolio. La diferencia en precios en gas entre los mercados asiático y europeo vis a vis el de Norteamérica, será otra palanca clave para acelerar la diversificación del portafolio de las IOC´s hacia el mercado del gas.

Nota origen de Energía a Debate